Importar desde KeePass
Traé un archivo .kdbx de KeePass a una colección, eligiendo qué entra.
El archivo se abre en tu navegador y nunca llega al servidor: lo que se sube ya está cifrado, como cualquier otra entrada. Sólo se admiten archivos .kdbx de KeePass.
- En Entradas, pulsá Importar.
- Elegí el archivo
.kdbx, escribí su contraseña en Contraseña del archivo .kdbx y elegí la colección de destino en Colección de destino. - En Qué más traer, decidí sobre Semillas TOTP —las de los códigos de un solo uso— y sobre Grupos como colecciones, anidadas —las carpetas de KeePass—. Las dos empiezan apagadas.
- Pulsá Leer el archivo.
- Revisá la lista: las entradas están agrupadas por carpeta, y podés desmarcar cualquiera, o usar Marcar todas y Desmarcar todas.
- Leé el resumen y pulsá Importar. No cierres la pestaña mientras dice que está cifrando y subiendo.
Qué entra y qué no
- Las entradas que desmarcás no se importan.
- Las carpetas se vuelven colecciones sólo si lo marcaste; una colección con el mismo nombre se reutiliza.
- Las semillas de códigos de un solo uso, sólo si lo marcaste, y las ilegibles nunca.
- Los adjuntos no se importan: todavía no hay dónde ponerlos.
- Los campos propios entran con el prefijo
custom:, y se tratan como secretos. - Las entradas que sólo tienen una URL entran como marcadores; las vacías se omiten.
Importar las semillas de códigos pone la contraseña y su segundo factor en el mismo lugar: quien abre la entrada tiene los dos. Las colecciones anidadas, además, comparten el acceso hacia adentro: ver Colecciones y cómo compartir.
Cuando termina, el archivo .kdbx sigue en tu disco. Borralo si ya no lo necesitás.
Exportar una copia
Seguridad → Exportar una copia escribe un solo archivo cifrado con todo lo que quien exporta puede abrir hoy. Es de sólo lectura: nada de lo que hagas con la copia vuelve a esta bóveda, y nada de acá le llega a la copia después. La ofrecemos a dueños y administradores, porque existe como respaldo externo de la cuenta y no como una copia que cada persona se lleva. Eso dice dónde está la herramienta, no dónde está el límite: quien puede abrir una colección puede copiar lo que lee, acá o en cualquier otro lado. Lo que limita la lectura son los otorgamientos y las claves, como en todo el producto.
Volver a abrirlo todavía no está disponible, en ninguna de las aplicaciones. El archivo es una copia para guardar en un lugar seguro, no una forma de mudar una bóveda ni de reponer entradas: no borres nada contando con volver a cargarlo.
- Con la bóveda desbloqueada, entrá a Seguridad y buscá Exportar una copia.
- En Con qué se abre el archivo, elegí Tu contraseña maestra —nada más que recordar— o Una frase propia de este archivo, y escribila dos veces. Un archivo con frase propia se le puede dar a alguien que no tiene tu contraseña maestra, y sigue abriendo si más adelante la cambiás.
- En Qué entra, dejá todas las colecciones marcadas para llevarte la bóveda entera, o pulsá Desmarcar todas y marcá sólo las que quieras.
- Pulsá Descargar el archivo. Se cifra en este navegador antes de llegar a tu disco.
- Tiene las entradas que hoy podés abrir: nombres, secretos, URLs y semillas de códigos de un solo uso.
- Los nombres de las colecciones se leen adentro del archivo una vez abierto, no desde afuera.
- Una colección anidada en otra se lleva a la madre como llavero —la clave de la hija va envuelta con la de la madre— pero ninguna entrada de la madre.
- Tu cuenta, tus permisos, el historial de cada entrada y tus envíos no están.
- No entra nada que no pudieras abrir ya. Exportar no amplía lo que podés leer.
El archivo es una copia, no un acceso. Quien lo tenga junto con el secreto que lo abre lee todo lo que hay adentro, y revocar un otorgamiento, quitar un dispositivo o borrar una entrada después no le llega — nada puede. Si elegiste una frase propia, perder la frase es perder el archivo: nadie, ni un administrador ni Musubi, puede abrirlo ni restablecerla.