Colecciones y cómo compartir
Las colecciones son lo que se comparte: quién abre qué, y qué hace quitar un acceso.
Una colección es la unidad de permiso. Compartir es darle una colección a alguien, nunca copiarle una entrada. Quien tiene una colección puede abrir todas sus entradas.
Crear una colección
- Andá a Colecciones.
- En Nueva colección, escribí un Nombre de la colección y pulsá Crear.
El nombre de la colección se guarda sin cifrar, porque el servidor tiene que mostrarlo en la pantalla de permisos a quien no tiene su clave. Todo lo que hay adentro sí está cifrado. No pongas un secreto en un nombre.
Crear colecciones requiere el rol Dueño o Administrador.
Colecciones dentro de colecciones
Crear adentro crea una colección dentro de otra; requiere el permiso manage sobre la de arriba. Todos los que pueden abrir la de arriba pueden abrir la de adentro, y eso no se puede revocar por separado. Si necesitás dársela a menos gente, creala en el nivel superior.
Dar acceso
- Pulsá Acceso en la colección.
- En Elegí una persona…, elegí a quién.
- Elegí el permiso y pulsá Dar acceso.
usecompleta y copia sin mostrar los valores.viewlos lee.editlos cambia.manageademás comparte la colección con otros.
Al lado del permiso, Historial deja ver lo que un valor fue, y Restaurar volver a uno. Los dos están apagados salvo que los marques: Historial pide view o más, Restaurar pide edit y trae Historial con él, y manage tiene los dos. Se pueden cambiar después en la misma fila. Apagar Historial deja de mandar los valores viejos; no puede recuperar los que un dispositivo ya recibió.
Si alguien tiene varios permisos —directo y a través de un grupo—, vale el más alto. No existe una denegación explícita.
Dar acceso ocurre en tu navegador: envuelve la clave de la colección para la otra persona. Por eso necesitás tener la clave vos, y por eso la otra persona tiene que haber definido su contraseña maestra antes. Hasta entonces aparece como «todavía sin bóveda» y no hay clave que envolverle.
Quitar un acceso
Quitar al lado de un permiso corta las próximas sincronizaciones de esa persona. La aplicación marca todas las entradas de la colección para rotar.
Quitar el acceso no recupera la copia que esa persona ya tiene. Revocar no es rotar: cambiá las contraseñas marcadas «◷ pendiente de rotación» en cada sitio, y después en la bóveda.
Grupos
Los grupos se crean en Admin. Esta pantalla muestra los permisos que un grupo ya tiene, pero darle una colección a un grupo desde acá todavía no está disponible.
Borrar una colección
Borrar en una colección, y después Borrarla, la borra con todas sus entradas, y todos a quienes se les había dado la pierden. Requiere manage.
Se lleva además las colecciones que tiene adentro, con sus entradas. No es una comodidad: la clave de una colección anidada va envuelta con la de la de arriba, así que dejarla sería dejar una colección que nadie puede abrir. La confirmación dice cuántas se van.
Los dispositivos que ya sincronizaron la colección conservan su copia. Borrar la saca de la bóveda; no llega al dispositivo de nadie.
La papelera
Borrar una entrada no la borra del servidor: queda marcada y su contenido se conserva. Al pie de Colecciones, en Papelera, elegí una colección, y Restaurar devuelve la entrada con sus campos. Hace falta edit sobre esa colección: el mismo permiso que hizo falta para borrarla.
La entrada se lista sin nombre, y sin botón, cuando este navegador no tiene la clave de esa colección. No es una falla: es que el nombre está cifrado y desde acá no se puede abrir.
Borrar una colección tiene su propia papelera, en Colecciones borradas, justo abajo. Hace falta el rol Dueño o Administrador y no un permiso sobre la colección: borrarla cortó sus otorgamientos, así que ya no queda permiso que verificar. Tampoco hace falta ninguna clave — el nombre de una colección se guarda en claro, al revés que el de una entrada.
Restaurar devuelve la colección con las colecciones que tenía adentro y con todas las entradas que ese borrado se llevó. Las entradas que alguien había tirado a la papelera antes se quedan ahí, que es donde las pusieron.
Lo que no devuelve es el acceso de los demás. Restaurar te devuelve la colección y tu propio otorgamiento sobre ella; a todos los que la tenían hay que volver a dársela desde Acceso. La lista dice cuántos accesos siguen cortados antes de que pulses nada. Al revés, le devolvería el acceso a alguien sin que nadie lo decida de nuevo — y a quien borró la colección justamente para cortarle ese acceso nadie se lo diría.
Una colección se puede negar a volver, y la lista dice por qué. Si la colección adentro de la que estaba sigue borrada, devolvé esa primero: la clave de ésta va envuelta con la de esa. Si ahora hay otra colección con su nombre, cambiale el nombre a esa primero. Y una colección del nivel superior sólo la puede devolver alguien que la tenía otorgada directamente: su clave vive en los otorgamientos, y los que cortó el borrado no vuelven solos.
Nada vacía ninguna de las dos listas sola, y no hay un plazo prometido: muestran lo que el servidor todavía conserva. Lo que sí puede haberse ido son las versiones viejas de un campo, que la retención recorta aparte.